Este blog está dedicado a compartir artículos y experiencias sobre terapias naturales, principalmente sobre shiatsu, masaje occidental, acupuntura, moxibustión y ventosas. También incluiré artículos sobre alimentación natural.

domingo, 30 de abril de 2017

Introducción de "Compendio de Medicina China"

1. De las medicinas alternativas en general, y de la medicina china en particular

Las medicinas «alternativas» que, hace algunos años, sólo alcanzaban a una fracción marginal del público europeo, suscitan hoy día un interés general. Numerosos estudios muestran que una proporción importante y creciente de la población recurre de forma regular a métodos de tratamiento que se salen del ámbito de la medicina convencional. Antes, jamás se ponía en cuestión la competencia de las autoridades médicas. El acceso más fácil a la información y la consecuente emancipación del público, los escándalos que han salpicado los más altos niveles de la Sanidad pública, el carácter impersonal y esencialmente tecnológico de la medicina moderna y su falta de apertura, e incluso su ignorancia respecto a otros sistemas terapéuticos, son factores, todos ellos, que han hecho evolucionar las conciencias.
Aunque reconocen, con razón, que la medicina occidental moderna ha hecho extraordinarios progresos inigualados en numerosos campos, la mayoría de los usuarios ya no aceptan que las instancias políticas o médicas decidan sistemáticamente por ellos cómo deben ser cuidados; desean poder dirigirse según su propia iniciativa hacia métodos terapéuticos que les parezcan eficaces, habida cuenta de sus patologías y afinidades personales, aunque éstas sean subjetivas.
Los medios médicos y farmacéuticos, por su parte, están esbozando una aproximación, aunque todavía tímida, hacia estas medicinas comple-mentarias, conscientes de que éstas pueden aportar al menos material para nuevas vías de investigación y permitir la explotación de nuevas materias primas (en el campo especialmente de la fitoquímica), cuya existencia y utilización eran hasta ahora desconocidas. Esto es particularmente cierto en lo que respecta a la medicina china, cuya farmacopea constituye una fuente extraordinaria de sustancias terapéuticas ampliamente experimentadas y habitualmente utilizadas en todo un continente.
Finalmente, existe una situación de hecho: decenas de miles de profesionales ejercen en Europa, y, de ellos, varios miles en Francia. Es indispensable y urgente reducir el desfase entre esta situación de hecho y la realidad jurídica para responder a la presión cada vez más fuerte de los ciudadanos, y porque una ausencia de legislación, al amalgamar lo mejor y lo peor, es perjudicial para las disciplinas serias y para los prácticos facultativos competentes, favoreciendo, por el contrario, a los charlatanes y sus métodos dudosos. Además, como el estatuto legal de estas medicinas es muy variable (desde el liberalismo más amplio al sectarismo más estrecho), según los países, se han emprendido iniciativas para permitir una armonización del estatuto de las medicinas alternativas en el seno de la Comunidad Europea.
Con todo esto resulta que la importancia de las medicinas alternativas en general, y de la medicina china en particular, es cada vez más evidente para el público, para la medicina convencional y para el legislador.


2. Particularidades de la medicina china

La medicina china, que se conoce bastante mal en Occidente, salvo el aspecto muy limitado de la acupuntura, merece un lugar muy particular dentro del abanico amplio y diverso de las medicinas alternativas. Veremos por qué.
Es la única medicina que tiene una existencia continua en cuanto a sus fundamentos desde hace más de 2.000 años y que sea aún hoy día en China una medicina reconocida por el Estado. Esta doble ventaja, que no comparte con ningún otro sistema médico, le permite a la vez estar cerca de las concepciones filosóficas y energéticas de las que ha salido y beneficiarse paralelamente de las ventajas y de los métodos de validación de la ciencia moderna. Algunas disciplinas, como las medicinas tibetanas o ayurvédicas, tienen un origen muy antiguo, y su interés es indiscutible, pero sólo se practican a pequeña escala, prácticamente casi nunca en el medio hospitalario, y son raras sus validaciones internas o las investigaciones sobre ellas. Además, su importación en Occidente es delicada, porque necesitan una farmacopea difícil de obtener rápidamente y en su totalidad por un paciente que la precisara. Por el contrario, la medicina china, aun siendo tan antigua y tradicional como ellas, ha evolucionado para adaptarse a las necesidades del mundo moderno. Se practica en hospitales especializados que cuentan paralelamente con todos los servicios que pue-den encontrarse en un hospital europeo. Existen unidades de investigación científica que permiten experimentarla y validarla. Así, por ejemplo, en las universidades estatales de medicina china, se enseña a la vez a los futuros médicos hospitalarios teorías y métodos fundados en textos milenarios y, al mismo tiempo, en técnicas de investigación o de cuidados clínicos procedentes de la ciencia moderna. Este enfoque, aparentemente paradójico, de la práctica y de la enseñanza médica, es uno de los aspectos que contribuyen al interés, a la originalidad y al carácter perenne de la medicina china.
Por otra parte, la medicina china tiene un campo de aplicación muy amplio, porque se practica desde hace tiempo y en el país más grande del mundo en términos demográficos. Esto le confiere una experiencia única, primero empírica y, después, científica. ¿Qué otro sistema médico ha podi-do experimentar su farmacopea, por ejemplo, desde hace tanto tiempo y sobre una población tan amplia? En efecto, determinadas sustancias están reconocidas y se utilizan cotidianamente desde hace más de dos milenios.
Finalmente, la medicina china es un sistema completo y no una simple técnica médica de aplicaciones limitadas. En homeopatía, por ejemplo, no existen técnicas de obstetricia, masaje o cirugía. Las diferentes técnicas manuales (osteopatía, quiropraxia, vertebroterapia...) no disponen de su propia farmacopea y tienen un espectro de aplicaciones restringido. Evi-dentemente, no tengo la intención de criticar estas disciplinas, que respeto y que ocupan su lugar en el abanico terapéutico actualmente disponible para los pacientes. Únicamente es necesario establecer la diferencia, más allá de sus valores y de sus límites, por una parte, entre los sistemas médicos completos, como la medicina china o la medicina occidental convencional y, por otra parte, las técnicas terapéuticas parciales, que no pueden cubrir todos los campos de la patología. Esto explica que sólo se encuentren en todo el mundo dos clases de hospitales establecidos por los Estados: los hospitales de la medicina occidental convencional y los hospitales de la medicina tradicional china. Esto permite hacer constar que la medicina china, como la medicina occidental, posee una experiencia de un estatuto oficial y, al mismo tiempo, al igual que la mayoría de las medicinas alternativas, un enfoque más humanista y más global del ser humano, de la salud y de la enfermedad.


3. Ámbitos de aplicación e investigación científica

Como habíamos dicho, el campo de intervención de la medicina china es extremadamente amplio: de la farmacopea a la acupuntura, de la dietética a la cirugía popular, de los masajes a la ginecología, de la medicina interna a los métodos de reanimación... De hecho, se encuentran práctica-mente las mismas especialidades que en la medicina occidental con, no obstante, una compartimentación mucho menos apremiante y restrictiva, debido al enfoque más global de la enfermedad y de sus causas. Por ejemplo, un dermatólogo tratará, al mismo tiempo que el problema cutáneo para el que es consultado, los trastornos digestivos, psíquicos o cualquier otra forma de desequilibrio interno que suponga que pueda ser el origen de la enfermedad. Esto permite evitar la multiplicidad de actos y de prescripciones, a veces poco compatibles, que se encuentra tan frecuentemente en la medicina alopática.
Además, el acercamiento en China de la medicina tradicional y de la medicina occidental ha revelado un inmenso campo de investigación en numerosos ámbitos.
Entre los más prometedores, merece citarse la inmunología. En el plano teórico, numerosos conceptos de la M.T.C. pueden acercarse a las nociones inmunológicas que los médicos orientales habían percibido sin poder, claro está, delimitar los apoyos citológicos o bioquímicos. Los con-ceptos de Energía sana (Zheng Qi) y de Energía alterada (Xie Qi) se hallan en el centro de estas teorías y, a partir de ahí, se han desarrollado numerosos protocolos terapéuticos experimentados desde hace siglos y de los que hoy día se descubre o redescubre aplicaciones de gran interés.
En oncología, numerosos trabajos han mostrado el interés de una asociación entre los remedios chinos que sostienen la energía sana y los tratamientos de quimioterapia o radioterapia. Esta asociación disminuye la frecuencia de aparición de efectos secundarios del tratamiento anticancerígeno o permite dosis superiores. Los remedios de la M.T.C. permiten igualmente restablecer la fórmula sanguínea tras su destrucción debido a una causa yatrógena.
En el campo de las enfermedades infecciosas, las investigaciones y publicaciones revelan el interés de la M.T.C. o de sus aplicaciones en cam-pos como el paludismo (aislamiento, a partir de una planta conocida por sus propiedades análogas, de un antipalúdico particularmente eficaz en los accesos perniciosos y en los casos resistentes), las enfermedades víricas (hepatitis, herpes, sida, zona) o la prevención de las infecciones repetitivas por estimulación del sistema inmunológico general del paciente.
En dermatología, las dermatosis atópicas, como los eccemas o las urticarias, particularmente en los casos crónicos o reincidentes, son sensibles al tratamiento tradicional, especialmente a determinados remedios de la farmacopea.
Es imposible dar una lista exhaustiva de todos los demás campos de aplicación de la M.T.C., pero se han realizado numerosos estudios en la casi totalidad de las especialidades médicas, con todo el rigor de la ciencia occidental. Por ejemplo:
Neuropsiquiatría: tratamiento de las cefaleas, neuralgias faciales, parálisis, estados depresivos, psicosis...
Reumatología: poliartritis, dolores artrósicos, lesiones postraumáticas...
Gastroenterología: gastritis, úlceras, dispepsias, diarreas, hepatitis agudas y crónicas...
Pneumología: asma, bronquiectasia, bronquitis crónica, insuficiencia respiratoria...
Hematología: anemia, citopenia, púrpura, síndromes hemorrágicos, síndromes mieloproliferativos...
Dermatología: Psoriais, esclerodermia, úlceras, liquen, alopecia, acné...
Así pues, aunque la medicina occidental y la medicina china puedan desarrollarse y servir por separado, numerosos estudios en el medio hospitalario chino han demostrado que, frente a un gran número de patologías, los mejores resultados se han obtenido asociando los dos sistemas.